Recibir un diagnóstico de SIBO suele traer alivio. Por fin hay un nombre para lo que ocurre. Sin embargo, muchas personas se frustran cuando, tras el tratamiento, los síntomas continúan. Hinchazón, gases, dolor abdominal o cambios intestinales pueden persistir semanas o meses después.
Esto genera dudas, cansancio emocional y sensación de estancamiento. En este artículo abordamos por qué ocurre, qué factores pueden estar influyendo y cuáles son los siguientes pasos cuando el SIBO no termina de resolverse.
¿Qué es el SIBO?
El SIBO (sobrecrecimiento bacteriano del intestino delgado) es una condición en la que bacterias que deberían estar principalmente en el colon proliferan de forma excesiva en el intestino delgado. Esta alteración interfiere con la digestión y absorción de nutrientes, y provoca síntomas digestivos y extradigestivos.
El intestino delgado no está diseñado para albergar grandes cantidades de bacterias. Cuando este equilibrio se rompe, se producen fermentaciones anómalas, inflamación y alteraciones en la motilidad intestinal.
El resultado es un conjunto de síntomas que pueden afectar de forma significativa a la calidad de vida.
¿Por qué sigo con síntomas si tengo SIBO tratado?
Persistir con síntomas tras un diagnóstico o tratamiento de SIBO es más común de lo que se piensa. No siempre significa que el tratamiento haya fallado, sino que existen factores asociados que deben abordarse de forma integral.
Te ayudamos a elegir al especialista adecuado
En una llamada de 15 minutos valoramos tu caso y te orientamos hacia el profesional más indicado según tus síntomas.
Te ayudamos a elegir al especialista adecuado
En una llamada de 15 minutos valoramos tu caso y te orientamos hacia el profesional más indicado según tus síntomas.
Te ayudamos a elegir al especialista adecuado
En una llamada de 15 minutos valoramos tu caso y te orientamos hacia el profesional más indicado según tus síntomas.
Causas frecuentes de síntomas persistentes en el SIBO
Tratamiento incompleto o inadecuado
No todos los casos de SIBO responden igual al mismo abordaje. La dosis, duración o tipo de tratamiento pueden no haber sido suficientes para reducir la carga bacteriana.
Además, existen diferentes tipos de SIBO (hidrógeno, metano o sulfuro de hidrógeno), y cada uno puede requerir estrategias específicas.
Reaparición del sobrecrecimiento
El SIBO tiene una tasa de recurrencia elevada si no se corrigen las causas subyacentes. Tratar las bacterias sin abordar el origen favorece que los síntomas reaparezcan.
Alteraciones de la motilidad intestinal
La motilidad es uno de los factores más importantes. Si el intestino no se mueve correctamente, las bacterias tienden a acumularse de nuevo. Esto es especialmente relevante en personas con estreñimiento o trastornos funcionales digestivos.
Disbiosis intestinal asociada
Aunque se reduzca el sobrecrecimiento del intestino delgado, puede persistir una disbiosis en el colon. Esto explica por qué algunos síntomas continúan incluso tras normalizar el test de SIBO.
Hipersensibilidad visceral
En algunos casos, el intestino queda más sensible tras meses o años de inflamación. Aunque el SIBO esté controlado, la persona sigue percibiendo molestias digestivas.
Intolerancias alimentarias no identificadas
La intolerancia a la lactosa, fructosa u otros carbohidratos puede coexistir con el SIBO y perpetuar los síntomas.
Estrés y eje intestino-cerebro
El estrés crónico influye directamente en la motilidad, la microbiota y la percepción del dolor. Ignorar este componente puede limitar la recuperación.
Solicita una llamada gratuita
Síntomas que pueden persistir
Los síntomas residuales tras el SIBO pueden variar en intensidad y frecuencia:
Hinchazón abdominal persistente.
Gases excesivos.
Dolor o malestar abdominal.
Diarrea, estreñimiento o alternancia.
Sensación de digestiones pesadas.
Fatiga o niebla mental.
Déficits nutricionales.
La persistencia de estos síntomas indica la necesidad de una revisión más profunda del abordaje.
Diagnóstico y reevaluación del SIBO
Cuando los síntomas continúan, es fundamental replantear el diagnóstico y el seguimiento. El enfoque no debe centrarse únicamente en repetir pruebas, sino en interpretar el contexto completo.
Aspectos a revisar
Tipo de SIBO diagnosticado.
Evolución clínica tras el tratamiento.
Presencia de enfermedades asociadas.
Alimentación actual y restricciones.
Estado emocional y nivel de estrés.
Ritmo intestinal y motilidad.
En algunos casos, repetir el test de SIBO puede ser útil. En otros, conviene priorizar la evaluación clínica y funcional.
Tratamiento y siguientes pasos cuando el SIBO no mejora
Abordaje médico personalizado
El tratamiento del SIBO debe adaptarse a cada persona. A veces es necesario ajustar pautas, cambiar estrategias o trabajar en fases.
Trabajo sobre la causa raíz
Identificar por qué apareció el SIBO es clave para evitar recaídas. Algunas causas frecuentes incluyen:
Alteraciones de la motilidad.
Cirugías abdominales previas.
Uso prolongado de ciertos fármacos.
Estrés crónico.
Trastornos digestivos previos.
Alimentación terapéutica individualizada
Las dietas restrictivas prolongadas no siempre son la solución. En fases iniciales pueden aliviar síntomas, pero a largo plazo deben adaptarse para evitar déficits y empeorar la relación con la comida.
Apoyo a la motilidad intestinal
Mejorar el tránsito intestinal es uno de los pilares para prevenir la recurrencia del SIBO.
Cuidado de la microbiota
Tras reducir el sobrecrecimiento, es importante favorecer una microbiota diversa y funcional, siempre de forma progresiva y supervisada.
Abordaje emocional y del estrés
Integrar estrategias para reducir el estrés mejora los resultados clínicos y la percepción de los síntomas digestivos.
Consejos prácticos para avanzar
Evita repetir tratamientos sin supervisión.
No prolongues dietas muy restrictivas sin indicación.
Prioriza el descanso y la regularidad de horarios.
Escucha la evolución de tus síntomas, no solo las pruebas.
Busca un enfoque integrativo y multidisciplinar.
Errores comunes en el manejo del SIBO
Centrarse solo en eliminar bacterias.
Ignorar la motilidad intestinal.
Asociar mejoría únicamente a la dieta.
Abandonar el seguimiento tras el primer tratamiento.
No tener en cuenta el impacto emocional.
¿Qué evitar si sigues con síntomas de SIBO?
Autodiagnósticos continuos.
Uso indiscriminado de suplementos.
Restricciones alimentarias excesivas.
Compararte con otros casos.
Perder la esperanza tras un primer intento.
¿Cuándo acudir a un especialista?
Es recomendable acudir a un equipo especializado cuando:
Los síntomas persisten tras el tratamiento.
Existen recaídas frecuentes de SIBO.
Hay pérdida de peso o déficits nutricionales.
El malestar interfiere con la vida diaria.
Sientes confusión sobre los siguientes pasos.
Un enfoque especializado permite ordenar el proceso y reducir la sensación de bloqueo.
Caso práctico orientativo
Laura fue diagnosticada de SIBO tras años de hinchazón y diarrea. Tras el tratamiento inicial, mejoró parcialmente, pero los síntomas no desaparecieron. En una evaluación posterior se detectó estreñimiento oculto, disbiosis colónica y un nivel elevado de estrés. Con un abordaje progresivo, trabajo de motilidad y ajustes dietéticos personalizados, la sintomatología fue reduciéndose de forma sostenida.
El abordaje del picor corporal relacionado con la digestión no se basa en soluciones rápidas, sino en restaurar el equilibrio intestinal y metabólico.
Preguntas frecuentes sobre SIBO persistente
¿Es normal seguir con síntomas tras tratar el SIBO?
Sí. Es frecuente y no significa necesariamente que el tratamiento haya fracasado.
¿Cuánto tiempo tarda en mejorar el SIBO?
La evolución varía según la persona y las causas asociadas. No siempre es inmediata.
¿Debo repetir el test de SIBO?
Depende del caso. A veces es útil, pero no siempre es prioritario.
¿La dieta cura el SIBO?
La alimentación ayuda a controlar síntomas, pero no suele ser suficiente por sí sola.
¿El estrés puede impedir la recuperación?
Sí. El estrés influye directamente en la motilidad y la sensibilidad intestinal.
Conclusión
Seguir con síntomas tras un diagnóstico de SIBO puede resultar frustrante, pero no implica que no exista solución. En la mayoría de los casos, es necesario ampliar la mirada, revisar el abordaje y trabajar de forma integral.
Con un acompañamiento adecuado, personalizado y progresivo, es posible mejorar la sintomatología y recuperar el bienestar digestivo.
Si sospechas de SIBO o molestias digestivas persistentes, contacta con nuestros especialistas en Intestia para una valoración integral y un plan adaptado a tu caso.