Gases intestinales: qué los causa y cómo reducirlos

Los gases intestinales son una de las molestias digestivas más habituales y, a la vez, más normalizadas. Muchas personas conviven con sensación de hinchazón, ruidos intestinales o flatulencias sin saber por qué aparecen ni qué hacer para reducirlos. Aunque tener gases es fisiológico, cuando son excesivos o molestos pueden indicar que algo no está funcionando correctamente en el sistema digestivo.

En este artículo te explicamos qué son los gases intestinales, por qué se producen, cuándo conviene prestarles atención y qué estrategias basadas en la evidencia pueden ayudarte a reducirlos y mejorar tu bienestar digestivo.


¿Qué son los gases intestinales?


Los gases intestinales son el resultado de dos procesos principales:

  • El aire que tragamos al comer, beber o hablar.

  • La fermentación de alimentos no digeridos por parte de la microbiota intestinal.


Estos gases se componen principalmente de nitrógeno, oxígeno, dióxido de carbono, hidrógeno y, en algunos casos, metano. En condiciones normales, se eliminan mediante eructos o flatulencias sin causar molestias relevantes.

El problema aparece cuando la cantidad de gases aumenta, se acumulan o generan síntomas digestivos incómodos.


Causas más frecuentes de los gases intestinales


Los gases intestinales pueden tener múltiples causas. Identificarlas es clave para un abordaje eficaz.


1. Deglución excesiva de aire


Tragar aire en exceso puede aumentar los gases intestinales. Suele ocurrir cuando:

  • Se come rápido.

  • Se habla mientras se come.

  • Se mastica chicle con frecuencia.

  • Se consumen bebidas carbonatadas.


2. Fermentación de ciertos alimentos


Algunos hidratos de carbono no se digieren completamente en el intestino delgado y llegan al colon, donde son fermentados por las bacterias. Esto produce gases intestinales.

Entre ellos destacan los FODMAP:

  • Lactosa.

  • Fructosa en exceso.

  • Sorbitol y otros polioles.

  • Oligosacáridos presentes en legumbres o trigo.


3. Intolerancias alimentarias

Las intolerancias, como la intolerancia a la lactosa o a la fructosa, pueden generar gases intestinales, hinchazón y malestar tras las comidas.


4. SIBO (sobrecrecimiento bacteriano del intestino delgado)

En el SIBO, las bacterias fermentan los alimentos antes de tiempo, provocando gases intestinales excesivos, distensión abdominal y digestiones pesadas.


5. Estreñimiento

Un tránsito intestinal lento favorece la acumulación de gases y dificulta su expulsión.


6. Desequilibrios de la microbiota intestinal

La disbiosis intestinal puede alterar los procesos fermentativos y aumentar la producción de gases.


7. Estrés y alteraciones del eje intestino-cerebro

El estrés crónico puede afectar la motilidad intestinal y la percepción del gas, haciendo que los gases intestinales se vivan de forma más intensa.


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Síntomas asociados a los gases intestinales

Los gases intestinales no siempre causan síntomas, pero cuando lo hacen suelen manifestarse como:


La intensidad de los síntomas no siempre se relaciona con la cantidad real de gas, sino con la sensibilidad intestinal.


¿Cómo se diagnostica el origen de los gases intestinales?


El diagnóstico debe ser individualizado y basado en la historia clínica.


Evaluación clínica

Incluye:

  • Relación de los gases con las comidas.

  • Alimentos desencadenantes.

  • Ritmo intestinal.

  • Presencia de hinchazón o dolor.

  • Nivel de estrés y hábitos diarios.


Pruebas complementarias según el caso

  • Test de aliento para detectar SIBO.

  • Pruebas específicas de intolerancias.

  • Analíticas para descartar otras patologías.

  • Estudios digestivos si existen síntomas de alarma.


No todos los casos requieren pruebas. Muchas veces, una evaluación clínica detallada es suficiente.


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Tratamiento de los gases intestinales


El tratamiento de los gases intestinales debe centrarse en la causa, no solo en aliviar el síntoma.


Ajustes en la alimentación


Algunas estrategias habituales incluyen:

  • Identificar y reducir alimentos fermentables problemáticos.

  • Adaptar la cantidad y el tipo de fibra.

  • Evitar restricciones innecesarias y prolongadas.

  • Ajustar el tamaño y la composición de las comidas.


La dieta debe ser siempre personalizada.


Mejora de la digestión

  • Comer despacio y masticar bien.

  • Mantener horarios regulares.

  • Evitar comidas copiosas.

En algunos casos, puede valorarse apoyo digestivo bajo supervisión profesional.


Abordaje del SIBO o la disbiosis

Cuando existe un diagnóstico claro, el tratamiento debe ser guiado por especialistas y puede incluir:

  • Intervención dietética específica.

  • Tratamientos médicos pautados.

  • Reequilibrio progresivo de la microbiota.


Regulación del sistema nervioso

La gestión del estrés es clave para reducir la percepción de los gases intestinales:

  • Técnicas de respiración.

  • Rutinas de descanso adecuadas.

  • Actividad física regular.

Consejos prácticos para reducir los gases intestinales

  • Come sin prisas y en un entorno tranquilo.

  • Evita bebidas con gas si notas empeoramiento.

  • Introduce cambios dietéticos de forma progresiva.

  • Mantén una hidratación adecuada.

  • Muévete después de las comidas.

  • Observa qué alimentos te generan más gases.

  • Evita acostarte inmediatamente tras comer.


La constancia es más importante que la perfección.


Errores comunes al intentar eliminar los gases intestinales

  • Eliminar grupos de alimentos sin supervisión.

  • Abusar de infusiones o suplementos sin diagnóstico.

  • Normalizar molestias digestivas persistentes.

  • Buscar soluciones rápidas sin abordar la causa.

  • Ignorar el impacto del estrés en la digestión.


Qué evitar si tienes gases intestinales frecuentes

  • Comer rápido y distraído.

  • Dietas excesivamente restrictivas.

  • Uso prolongado de productos “antigases” sin valoración.

  • Autodiagnósticos basados en información no contrastada.


¿Cuándo acudir a un especialista?

Es recomendable consultar con un profesional si:

  • Los gases intestinales son persistentes.

  • Se acompañan de dolor intenso o distensión marcada.

  • Interfieren con la vida diaria.

  • Hay pérdida de peso, anemia o cambios bruscos en el ritmo intestinal.

  • No mejoran con cambios básicos en la alimentación.


Un abordaje especializado permite encontrar la causa real.


Preguntas frecuentes sobre gases intestinales


¿Es normal tener gases intestinales?

Sí. Tener gases es normal. El problema surge cuando son excesivos o generan molestias.


¿Todos los gases intestinales vienen de la comida?

No. Parte del gas procede del aire tragado y de la actividad bacteriana intestinal.


¿Los gases intestinales siempre indican intolerancia?

No siempre. Pueden deberse a estrés, tránsito lento o disbiosis sin intolerancia específica.


¿Eliminar legumbres reduce los gases intestinales?

Puede ayudar en algunos casos, pero no es necesario eliminarlas siempre. La tolerancia es individual.


¿Los gases intestinales se pueden eliminar por completo?

No es necesario ni deseable. El objetivo es reducirlos hasta que no causen molestias.


Conclusión: comprender los gases intestinales para mejorar tu digestión


Los gases intestinales forman parte de la fisiología digestiva, pero cuando se vuelven molestos conviene escucharlos como una señal del cuerpo. Identificar su origen, adaptar la alimentación y cuidar el eje intestino-cerebro permite reducirlos de forma sostenible y recuperar una digestión más cómoda.

Con un enfoque integrativo y personalizado, es posible mejorar la relación con la comida y el bienestar digestivo.

Si sospechas de SIBO o molestias digestivas persistentes, contacta con nuestros especialistas en Intestia para una valoración personalizada.