Parásitos intestinales: síntomas en adultos que no debes ignorar

Cuando se habla de parásitos intestinales, muchas personas lo asocian a viajes exóticos o a situaciones poco comunes. Sin embargo, los parásitos son más frecuentes de lo que parece, especialmente en adultos con problemas digestivos recurrentes, disbiosis intestinal, antecedentes de infecciones o un sistema inmunitario debilitado.

Lo más complicado es que sus síntomas pueden confundirse fácilmente con los de otras condiciones digestivas, como SIBO, intolerancias alimentarias o síndrome de intestino irritable.

Este artículo te ayudará a entender cuáles son los síntomas que realmente deben ponerte en alerta, qué tipos de parásitos son más comunes y qué puedes hacer para obtener un diagnóstico fiable y un tratamiento adecuado.


Qué son los parásitos intestinales

Los parásitos intestinales son organismos que viven dentro del intestino humano y se alimentan de los nutrientes del huésped. Existen muchos tipos, pero los más comunes en adultos incluyen:

  • Giardia lamblia

  • Blastocystis hominis

  • Entamoeba histolytica

  • Cryptosporidium

  • Helmintos como oxiuros o áscaris


No todos provocan los mismos síntomas ni requieren el mismo tratamiento, por lo que la identificación exacta es fundamental.


Cómo se contagian los parásitos intestinales

El contagio suele ser más sencillo de lo que se piensa. Las vías más habituales son:

  • Agua o alimentos contaminados

  • Contacto con mascotas o animales

  • Viajes a países con sistemas sanitarios diferentes

  • Manipulación incorrecta de alimentos

  • Falta de higiene de manos

  • Consumo de verduras crudas mal lavadas

  • Contacto estrecho con personas infectadas


En muchas ocasiones, la persona no recuerda un episodio concreto que justifique el contagio.


Síntomas de parásitos intestinales en adultos

Los síntomas pueden variar según el tipo de parásito y el estado de la microbiota, pero existen señales que conviene no ignorar. Muchos adultos pasan meses, incluso años, con síntomas compatibles sin un diagnóstico claro.


1. Hinchazón y gases persistentes

Cuando aparecen incluso con alimentos que antes tolerabas bien, puede ser una señal de infección parasitaria.


2. Diarrea intermitente o crónica

Algunos parásitos irritan el intestino y alteran la absorción de agua, provocando diarrea acuosa o pastosa.


3. Náuseas y digestiones lentas

El intestino puede inflamarse y volverse más sensible.


4. Fatiga extrema sin causa aparente

Los parásitos compiten por nutrientes esenciales, lo que puede generar cansancio constante, incluso en personas que duermen bien.


5. Picor anal, sobre todo por la noche

Frecuente en infecciones por oxiuros.


6. Dolor abdominal o retortijones

Pueden ser difusos o concentrarse en la zona del ombligo.


7. Pérdida de peso involuntaria

En casos más severos, la mala absorción puede llevar a pérdida de peso sin intención.


8. Problemas dermatológicos

Eccemas, urticaria o brotes inflamatorios inexplicables pueden estar relacionados.


9. Alteraciones del apetito

Desde pérdida de apetito hasta sensación de hambre constante.


10. Niebla mental y dificultad para concentrarse

La inflamación intestinal afecta al eje intestino–cerebro.


11. Cambios en las heces

Heces grasosas, muy malolientes o con mucosidad.

Aunque estos síntomas no siempre indican parásitos, sí justifican una evaluación específica cuando se prolongan más de unas semanas.


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Parásitos intestinales y disbiosis: una relación frecuente

Los parásitos no solo causan síntomas por sí mismos: también pueden alterar el equilibrio de la microbiota.

Muchos adultos con disbiosis crónica no mejoran hasta que se descarta o trata una posible infección parasitaria.

La presencia de parásitos puede:

  • Reducir bacterias beneficiosas

  • Favorecer la inflamación

  • Generar intolerancias alimentarias

  • Aumentar la sensibilidad digestiva

Por eso, en casos de síntomas recurrentes, es recomendable valorar ambas condiciones de forma conjunta.


Pruebas fiables para detectar parásitos intestinales

El diagnóstico adecuado es clave. No todas las pruebas tienen la misma sensibilidad.


1. Estudio parasitológico de heces (múltiples muestras)

Es la prueba más común, pero tiene limitaciones: un solo análisis puede no detectar algunos parásitos.

Lo ideal es recoger 3 muestras en días alternos.


2. PCR de patógenos intestinales

Más precisa y con mayor sensibilidad. Permite detectar ADN de parásitos incluso cuando la carga es baja.


3. Test de microbiota con panel parasitario

Algunos test combinan análisis de microbiota y detección de patógenos. Útil en casos de síntomas crónicos.


4. Endoscopia o colonoscopia (casos excepcionales)

Se utiliza cuando los síntomas son severos y no hay diagnóstico claro.


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Tratamiento de los parásitos intestinales en adultos

El tratamiento siempre debe adaptarse al parásito identificado. No existe un fármaco universal. En general, puede incluir:


1. Antiparasitarios específicos

Como metronidazol, tinidazol, nitazoxanida, albendazol… según el caso.


2. Restauración de la microbiota

Tras una infección parasitaria, es habitual que el intestino quede sensible.

Puede ser útil incorporar:

  • Probióticos específicos

  • Prebióticos según tolerancia

  • Alimentación antiinflamatoria


3. Revisión de intolerancias secundarias

Algunas desaparecen cuando el intestino se recupera.


4. Soporte digestivo

Enzimas digestivas, infusiones gastrointestinales o apoyo en el tránsito pueden ser recomendados por profesionales.


5. Prevención de reinfecciones

Incluye higiene de manos, lavado cuidadoso de frutas y verduras y evitar agua no potable.


Cuándo preocuparse y acudir a un especialista

Consulta a un profesional si presentas:

  • Diarrea persistente más de 2 semanas

  • Pérdida de peso no intencionada

  • Sangre o mucosidad en las heces

  • Dolor abdominal intenso

  • Fiebre acompañando los síntomas

  • Brotes cutáneos sin explicación

  • Fatiga incapacitante

  • Síntomas digestivos que no mejoran con cambios en la alimentación

Un especialista en aparato digestivo o un equipo integrativo como Intestia puede ayudarte a identificar la causa exacta.


Conclusión

Los parásitos intestinales son más habituales de lo que se piensa y pueden provocar síntomas que pasan desapercibidos durante meses. Con las pruebas adecuadas y un tratamiento individualizado, la mayoría de personas experimenta una mejoría significativa.

Si tienes síntomas digestivos compatibles con parásitos o disbiosis, contacta con nuestros especialistas en Intestia para valorar tu caso y ayudarte a recuperar tu bienestar.