Reflujo gastroesofágico: síntomas, causas y tratamiento

El reflujo es uno de los motivos de consulta digestiva más frecuentes. Muchas personas conviven con ardor, acidez o molestias después de comer sin saber exactamente qué ocurre en su cuerpo. Si es tu caso, este artículo te ayudará a comprender qué es el reflujo, por qué aparece y qué estrategias realmente funcionan para aliviarlo y evitar que se cronifique.

A continuación encontrarás una guía clara, basada en evidencia y adaptada al día a día, para que puedas tomar decisiones informadas y recuperar tu bienestar digestivo.


Qué es el reflujo gastroesofágico

El reflujo gastroesofágico ocurre cuando el contenido del estómago asciende hacia el esófago. Aunque puede aparecer puntualmente en cualquier persona, se convierte en un problema cuando es frecuente o persistente. En estos casos hablamos de enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE).

En condiciones normales, el esfínter esofágico inferior (la “válvula” que separa el esófago del estómago) se abre para permitir el paso de los alimentos y se cierra después. Si esta válvula no funciona correctamente o se relaja más de lo debido, los ácidos gástricos pueden subir y generar síntomas molestos.


Causas del reflujo: por qué aparece

Aunque cada persona es distinta, el SII sigue algunos patrones reconocidos.

Aquí tienes los puntos donde más suele aparecer el dolor, con su explicación fisiológica.


Causas de la acidez

No existe una única causa de reflujo. Generalmente se debe a una combinación de factores digestivos, dietéticos, mecánicos y de estilo de vida.


1. Alteraciones en el esfínter esofágico inferior

El tono del esfínter puede disminuir por:

  • Comidas copiosas o muy grasas.

  • Tabaco.

  • Bebidas carbonatadas.

  • Alcohol.

  • Café o té en algunas personas.


2. Hernia de hiato

Es una de las causas más frecuentes. Ocurre cuando una parte del estómago asciende al tórax, debilitando la función del esfínter.


3. Retardo del vaciamiento gástrico

Si el estómago tarda más en vaciarse, aumenta la presión interna y es más probable que el ácido ascienda.


4. Factores de estilo de vida

  • Estrés crónico.

  • Posturas que comprimen el abdomen.

  • Comer rápido.

  • Acostarse después de comer.


5. Alimentación y sensibilidades digestivas

Algunas personas presentan reflujo debido a alimentos concretos o a condiciones digestivas como:

  • Disbiosis intestinal.

  • SIBO.

  • Intolerancia a la lactosa o al gluten (en casos concretos).

  • Sobrecrecimiento de H. pylori.


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Síntomas del reflujo: señales a las que prestar atención

El síntoma más conocido es la acidez o sensación de quemazón en el pecho. Sin embargo, el reflujo puede manifestarse de otras formas menos evidentes.


Síntomas digestivos

Ardor detrás del esternón.

  • Regurgitación ácida o amarga.

  • Pesadez o plenitud tras las comidas.

  • Eructos frecuentes.

  • Molestias en la parte alta del abdomen.


Síntomas extra-digestivos

El reflujo también puede producir síntomas fuera del sistema digestivo, especialmente cuando la irritación llega a la zona laringea:

  • Tos crónica.

  • Ronquera matinal.

  • Picor o “nudo” en la garganta.

  • Dificultad para tragar.

  • Asma o síntomas respiratorios en algunas personas.

Es importante no normalizar estos síntomas. El reflujo persistente puede irritar y dañar el esófago si no se trata adecuadamente.


Diagnóstico del reflujo: cómo se detecta

En muchos casos, el diagnóstico se realiza a partir de los síntomas y de la historia clínica. Sin embargo, si los síntomas son persistentes, intensos o aparecen señales de alarma, se recomiendan pruebas específicas.


Pruebas habituales para valorar el reflujo

  • Endoscopia digestiva alta: permite ver si existe inflamación, erosiones u otras alteraciones.

  • pH-metría esofágica: mide la cantidad de ácido que asciende al esófago durante 24 horas.

  • Manometría esofágica: evalúa la función del esfínter esofágico y la motilidad del esófago.


Cuándo realizar pruebas

Si los síntomas son muy frecuentes.

  • Si no hay respuesta al tratamiento.

  • Si hay dificultad para tragar, vómitos recurrentes, anemia o pérdida de peso sin causa aparente.


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Tratamiento del reflujo: opciones y estrategias efectivas

El tratamiento del reflujo debe ser personalizado. Cada persona tiene causas y desencadenantes distintos, por lo que la estrategia debe adaptarse a sus hábitos, su dieta y su salud digestiva global.


1. Alimentación

La base del manejo del reflujo es revisar la dieta. No existe una lista universal de alimentos “prohibidos”, pero sí hay patrones que suelen ayudar.

Alimentos que pueden empeorar el reflujo

Cada caso es diferente, pero en la mayoría de personas conviene reducir o evitar:

  • Salsas y fritos.

  • Picantes.

  • Chocolate.

  • Café y té en exceso.

  • Cítricos en momentos de crisis.

  • Tomate y sus derivados.

  • Alcohol.

  • Bebidas carbonatadas.

Alimentos que suelen ser mejor tolerados

  • Verduras cocinadas suaves.

  • Tubérculos como patata y boniato.

  • Caldos y sopas.

  • Avena cocida.

  • Proteínas magras.

  • Frutas menos ácidas (manzana cocida, pera, plátano).

  • Grasas saludables en cantidades moderadas (aceite de oliva, aguacate).


2. Mejora del estilo de vida

Cambios simples pueden tener un impacto muy significativo:

  • Comer despacio y masticar bien.

  • Evitar tumbarse durante las dos horas posteriores a una comida.

  • Elevar ligeramente la cabecera de la cama si hay síntomas nocturnos.

  • Reducir estrés y regular el sistema nervioso con respiración diafragmática, pausas y descanso adecuado.

  • Mantener un peso saludable si existe sobrepeso.


3. Tratamiento médico

En algunos casos es necesario utilizar fármacos, siempre bajo supervisión profesional:

  • Antiácidos puntuales.

  • Inhibidores de la bomba de protones (IBP), especialmente en episodios moderados o graves.

  • Procinéticos si existe retraso en el vaciamiento gástrico.

Nunca deberías iniciar ni mantener un IBP a largo plazo sin revisión médica.


4. Abordaje integrativo

El reflujo no siempre se explica solo por el ácido. Muchas personas mejoran cuando se trabajan otras áreas:

  • Reequilibrio de la microbiota.

  • Tratamiento de disbiosis o SIBO si están implicados.

  • Reeducación alimentaria.

  • Regulación del estrés crónico.

  • Trabajo postural y respiración.

En Intestia utilizamos un enfoque integrativo que tiene en cuenta todos estos factores para conseguir un alivio real y duradero.


Errores comunes que empeoran el reflujo

Para muchas personas el reflujo persiste por hábitos cotidianos que no identifican como problemáticos.

  • Saltarse comidas y llegar con mucha hambre.

  • Tomar café en ayunas.

  • Beber grandes cantidades de agua durante la comida.

  • Hacer ejercicio intenso justo después de comer.

  • Utilizar menta o infusiones mentoladas (pueden relajar el esfínter).

  • Abusar de los antiácidos sin abordar la causa.


Consejos prácticos para reducir el reflujo en tu día a día

  • Divide las comidas en raciones más pequeñas y frecuentes.

  • Incorpora cocciones suaves: vapor, horno o hervido.

  • Reduce la grasa visible de las comidas.

  • Añade jengibre o manzanilla para mejorar la digestión (si los toleras).

  • Revisa tu patrón de estrés y añade pausas de respiración antes de comer.

  • Lleva un registro de alimentos para identificar tus desencadenantes.


Cuándo acudir a un especialista

Es importante consultar con un profesional si:

  • Los síntomas aparecen más de dos veces por semana.

  • Hay dolor intenso en el pecho.

  • Notas dificultad al tragar.

  • Pierdes peso sin motivo.

  • Los síntomas no mejoran con cambios dietéticos y de estilo de vida.

El reflujo no es solo una molestia puntual. Cuando se vuelve frecuente puede generar complicaciones, y un abordaje temprano evita problemas mayores.


Caso práctico: el reflujo que no mejoraba

Marina, 38 años, acudió a consulta porque su reflujo no mejoraba pese a comer “bien” y tomar antiácidos. Después de revisar sus hábitos detectamos:

  • Comía muy rápido por estrés.

  • Bebía mucha agua durante las comidas.

  • Tomaba dos cafés diarios, uno en ayunas.

  • Tenía un SIBO no diagnosticado que le generaba más presión abdominal.

Con una pauta integrada de alimentación suave, dos semanas sin café, respiración antes de las comidas y tratamiento del SIBO, los síntomas disminuyeron más del 70% en un mes. Este tipo de casos reflejan la importancia de ver el reflujo como un síntoma con múltiples causas.


Preguntas frecuentes


¿El reflujo siempre es por exceso de ácido?La acidez puntual no es grave. Pero si es frecuente, puede irritar el esófago y requerir valoración profesional.

No necesariamente. Muchas veces hay alteraciones en la motilidad, relajación del esfínter o presión abdominal elevada.


¿El estrés puede causar reflujo?

Sí. El estrés afecta la digestión y puede aumentar la sensibilidad del esófago y la tensión abdominal.


¿Los IBP son seguros?

Son muy eficaces y seguros en uso temporal con supervisión médica, pero no deben mantenerse sin seguimiento.


¿Es malo tomar limón si tengo reflujo?

Depende de la persona. En fase aguda puede irritar, pero fuera de episodios algunos lo toleran sin problema.


¿Se puede tener reflujo sin acidez?

Sí. Hay personas que presentan tos, ronquera o regurgitación sin sensación de quemazón.


Conclusión

El reflujo es un síntoma frecuente que puede afectar de forma importante a la calidad de vida. Con un enfoque adecuado, basado en una alimentación adaptada, mejoras del estilo de vida y una evaluación profesional cuando es necesario, la gran mayoría de personas puede mejorar de forma notable.

Si llevas tiempo con molestias o no sabes por dónde empezar, un abordaje integrativo puede ayudarte a recuperar el bienestar digestivo y prevenir complicaciones.

Si sospechas de reflujo o molestias digestivas persistentes, contacta con nuestros especialistas en Intestia para una valoración personalizada.