La disbiosis intestinal es uno de los desequilibrios digestivos más comunes entre las personas que llegan a Intestia: hinchazón persistente, intolerancias nuevas, digestiones pesadas, cansancio extremo o problemas de piel sin causa aparente.
Una de las preguntas más frecuentes es: “¿Existe un test fiable para saber si tengo disbiosis?”
La respuesta es sí… pero con matices. No todos los test son igual de útiles, ni todos sirven para todos los casos.
En este artículo te explicamos qué opciones existen, qué evalúa cada una, cuánto cuestan y, sobre todo, qué fiabilidad real tienen para ayudarte a tomar decisiones sobre tu salud.
Qué es exactamente un test de disbiosis intestinal
Los test de disbiosis intestinal son análisis que permiten estudiar el estado de tu microbiota:
Diversidad de bacterias.
Cantidad de microorganismos beneficiosos vs. oportunistas.
Presencia de hongos o parásitos.
Marcadores de inflamación o permeabilidad intestinal.
Capacidad digestiva y equilibrio metabólico.
El objetivo no es “diagnosticar una enfermedad”, sino entender cómo está funcionando tu ecosistema intestinal para poder intervenir de forma personalizada.
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Opciones de test de disbiosis intestinal
Existen varios tipos de pruebas, y cada una aporta información distinta. Aquí las analizamos con rigor y sin filtros.
1. Test de microbiota en heces (el más completo y utilizado)
Es la prueba más frecuente para evaluar disbiosis. Analiza la composición de las bacterias presentes en el colon.
Qué mide
Diversidad bacteriana global.
Especies beneficiosas (Lactobacillus, Bifidobacterium…).
Bacterias oportunistas o inflamatorias.
Presencia de hongos como Candida.
Ácidos grasos de cadena corta (butirato, propionato, acetato).
Marcadores de inflamación intestinal (calprotectina, lactoferrina).
Permeabilidad (zonulina).
Digestión y absorción (grasas, proteínas no digeridas, elastasa pancreática).
Precio aproximado
Entre 180 € y 350 €, según el laboratorio y la profundidad del análisis.
Fiabilidad
Alta, siempre que:
Se utilice un laboratorio especializado en microbiota.
Se interprete por un profesional cualificado.
Limitación importante: analiza el colon, no el intestino delgado. Si hay sospecha de sobrecrecimiento bacteriano en el intestino delgado (SIBO), se necesita otra prueba complementaria.
2. Test de SIBO (test de aliento)
Aunque técnicamente no es un “test de disbiosis del colon”, se incluye porque evalúa disbiosis en el intestino delgado, donde no debería haber un exceso de bacterias.
Qué mide
Producción de hidrógeno y metano tras ingerir lactulosa o glucosa.
Qué aporta
Detecta sobrecrecimiento en intestino delgado.
Es clave para personas con hinchazón inmediata tras comer, gases intensos o reactividad a muchos alimentos.
Precio aproximado
Entre 120 € y 200 €.
Fiabilidad
Buena, aunque depende del protocolo del laboratorio y de la preparación previa del paciente.
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3. Pruebas de metabolómica en orina (menos habituales, pero útiles en casos complejos)
Algunos laboratorios ofrecen pruebas basadas en secuenciación genética.
Qué mide
ADN microbiano mediante técnicas como 16S rRNA o shotgun metagenómica.
Diversidad y abundancia de especies.
Precio aproximado
Entre 150 € y 250 €.
Fiabilidad
Útil como complemento, pero no sustituye al análisis de heces.
4. Test genéticos de microbiota (basados en ADN)
Algunos laboratorios ofrecen pruebas basadas en secuenciación genética.
Qué mide
ADN microbiano mediante técnicas como 16S rRNA o shotgun metagenómica.
Diversidad y abundancia de especies.
Precio aproximado
Desde 250 € hasta 400 €.
Fiabilidad
Muy alta a nivel técnico, pero de interpretación compleja.
No siempre es necesaria tanta profundidad para crear un buen plan terapéutico.
Entonces… cuál es el mejor test de disbiosis?
Depende de tu caso. Pero en la mayoría de situaciones clínicas, el más útil es:
Test de microbiota en heces + (si hay síntomas compatibles) Test de SIBO.
Esa combinación permite ver:
Cómo está el colon.
Cómo está el intestino delgado.
Si hay inflamación, hongos, parásitos o disfunciones digestivas.
Es una visión global, completa y orientada a tratamiento.
Cuándo merece la pena hacer un test de disbiosis
Recomendamos plantearlo si presentas:
Hinchazón diaria o tras casi cualquier comida.
Intolerancias nuevas o aumento de sensibilidad a ciertos alimentos.
Estreñimiento o diarrea recurrente.
Fatiga persistente sin causa clara.
Problemas de piel (rosácea, acné, dermatitis).
Náuseas, digestiones pesadas o eructos constantes.
Historial de múltiples antibióticos.
Recuperación lenta tras una gastroenteritis.
Estas señales indican alteración microbiana o inflamación intestinal.
Cuándo NO es necesario hacer un test
Si los síntomas son leves y recientes.
Si estás en un momento económico complicado y la prioridad es empezar con cambios básicos.
Si un profesional ya detecta disbiosis evidente mediante la entrevista clínica.
En Intestia siempre valoramos primero la historia clínica, porque muchas veces aporta más información de la que imaginas.
Cómo interpretar un test de disbiosis (y por qué no debes hacerlo sola)
La interpretación es tan importante como la prueba.
Un mismo resultado puede significar cosas distintas según:
Edad.
Dieta.
Síntomas predominantes.
Historial médico.
Fármacos previos.
Estrés o ritmo de vida.
Otros desequilibrios coexistentes (SIBO, permeabilidad, infección).
Un profesional integrativo analiza todo el contexto para que el test sea realmente útil y se transforme en un plan personalizado, no en una lista de bacterias sin sentido.
Conclusión
Los test de disbiosis intestinal pueden ser herramientas muy valiosas, pero no todos son necesarios para todas las personas.
Lo importante no es “cuántas bacterias tienes”, sino cómo está funcionando tu ecosistema intestinal y cómo puedes recuperarlo.
Un buen diagnóstico orienta, pero la clave está en el acompañamiento, la estrategia y el trabajo paso a paso.
En Intestia te ayudamos a encontrar claridad, guía y soluciones basadas en evidencia para que dejes de vivir con síntomas que no entiendes.